Domingo, 27 Sep 2020
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Hermandad de Jesus de las Tres Caidas y Maria Santisima de la Esperanza. Almagro (C.Real)

on 13 Abril 2020.

https://static.xx.fbcdn.net/images/emoji.php/v9/t96/1/16/1f49c.png");"><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/lCk-Wi2JoGg" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></ifra Estación de Penitencia de la Hermandad de San Juan. El Silencio y El Hambre.

 

Y llegó el día, la hora, el momento y el lugar… quizás incluso llegó el año.

 

El día en que todos los que pasamos revisión en la capilla, los que buscamos la mirada del Señor y el abrazo de la Esperanza, los que llamamos San Juan a nuestro Huerto de los Olivos nos juntamos en Hermandad y devoción. Es el día en que las túnicas de nazareno esperan para cumplir su penitencia, los trajes y costales para ser los pies de la Fé y las miradas reflejan los cimientos de nuestra Iglesia.

 

La hora en la que tantas inquietudes, alegrías y pesares se aúnan en una Cruz. Una Cruz que sale con la oscuridad, con el silencio y el respeto incluso de poder admirarla. Tanto pesa que necesita ayuda para llevarla: un cirineo, un ejército de pasos y la luz de una Madre. Y buscará un nuevo amanecer, una mañana radiante en la que volver a casa lleno de júbilo con una Cruz que no es de penitencia sino de perdón. Él es conocedor de que atravesando ese portón de madera nuevas cruces vendrán, y serán depositadas en un pie flagelado, consoladas en los brazos de la Madre… pero un año más, la Palabra saldrá a la calle para decirnos que el misterio de esto es el amor.

 

El momento en el que el abrazo de un hermano o el “vamos a rezarle al Señor y a la Virgen” son más profundos que nunca. Es el momento en que sabes lo que tienes que hacer, pero después de tantos años, te sigues preguntando si es la mejor forma. En que buscas la luz entre la oscuridad, porque sabes que allí están ellos, dispuestos a iluminarte una vez más. Y pasarán por delante: pasará nuestra vida, todos los tormentos y emociones, pasarán seres queridos… pasarán cosas, pero ellos nunca.

 

El lugar, esas cuatro paredes que son hospital, hogar e Iglesia al mismo tiempo. Donde eres consciente de que el tiempo fluye únicamente por el sonido de un reloj añejo, donde las armaduras no valen, donde no existen los motivos… donde solo estás tu y Ellos. Donde la oración se torna en silencios atronadores. Quieres hablar, quieres contarles, agradecerles poderles ver un día más, incluso a veces pides por una vida mejor desbordando de flores una humilde esquinita cercana a la Esperanza… paradójico cuanto menos. Pero allí todo es eterno, todo queda y nada falta. Y, sin embargo, cuando les dedicas una última mirada antes de irte, sientes que no lo has dicho todo. Pero no pasa nada, ellos saben esperar.

 

Este año quizás sea la primera Estación de Penitencia que muchos conozcamos, donde todo el amor que les profesamos y nuestra más sincera forma de demostrárselo se vean atadas a una columna, sin poder hacer nada por ello… Todos llevamos una ofrenda de sacrificio en la madrugada del Viernes Santo a las puertas de la ermita: rezar durante toda la procesión, ir descalzos, no mirar a nuestras Imágenes, no hablar, portar una cruz, … Este año la ofrenda será distinta y unánime: vivirlo desde casa. Puede parecer el más sencillo de los sacrificios, pero no hay penitencia más dura que no verlos en su día más grande. Ese será nuestro homenaje para la dura batalla que están librando la salud y la Esperanza en estos días.

 

Hoy es Viernes Santo, hoy es la Flagelación, el Señor de San Juan y la Virgen de la Esperanza. Es la hora de mostrar al mundo lo que nos une, el lugar que nos cobija y el año que seremos más fuertes que ninguno.

 

Quizás este año la procesión del Silencio sea larga, pero llegará la procesión del Hambre. Tengamos todos una buena Estación de Penitencia.