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Santa Lucia

on 12 Junio 2012.

Santa Lucia

Nacida en Siracusa, entonces ciudad de la provicia romana de Sicilia, de acuerdo con la tradición Lucía era de padres nobles y ricos, y fue educada en la fe cristiana. Perdió a su padre durante la niñez, consagró su vida a Dios e hizo un voto de virginidad. Su madre que estaba enferma, la comprometió a casarse con un joven pagano y ella, para librarse de ese compromiso, la persuadió para que fuese a rezar a la tumba de Águeda de Catania a fin de curar su enfermedad, como su madre sanó, Lucía le pidió que la liberase del compromiso, le dejara consagrar su vida a Dios y donara su fortuna a los más pobres. Su madre, de nombre Eutiquía, accedió.

Pero su pretendiente la acusó ante el procónsul Pascacio debido a que era cristiana, en tiempos del emperador Diocleciano.   Juicio de Santa LucíaElla fue a ver a su pretendiente y le pregunto que era lo que a él le gustaba de ella y él le respondió que sus ojos, entonces ella corrió a coger una espada y se sacó los ojos, los coloco en una bandeja de plata y se los entrego al pretendiente pidiéndole que le dejara consagrar su vida a Dios.

Es la patrona de la vista debido a una leyenda en la Edad Media que decía que, cuando Lucía estaba en el tribunal, aun sin ojos siguió viendo. También es patrona de los pobres, los ciegos, de los niños enfermos y de las ciudades de Siracusa, Venecia y de Pedro del Monte. También es patrona de los campesinos, electricistas, choferes, afiladores, cortadores, cristaleros y escritores.

SAN LUCIA 2

Durante la Edad Media, debido al retraso acumulado por el Calendario Juliano, la festividad de Lucía coincidía con el solsticio de invierno y, por tanto, el día más corto del año. El nombre de la santa, que significa la que porta luz y la fecha en que se conmemoraba su martirio, explicarían el origen de esa leyenda posterior sobre sus ojos.

 ORACIÓN A SANTA LUCÍA PARA TODOS LOS DÍAS

Gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía, a quien previno el Señor desde la tierna infancia con las bendiciones de su gracia, eligiéndoos el Eterno Padre por digna hija suya, el Hijo soberano por esposa amada, y el Espíritu divino por su agradable habitación, suplícoos Santa mía me alcancéis de la beatísima Trinidad un fervor devoto, para celebrar esta novena en honor vuestro, y que así como vuestra dichosa alma empezó a servir a Dios, inflamada de los ardores de su amor, no desistiendo de tan noble empeño, hasta llegar a poseerle laureada de las dos coronas de virgen y mártir, así consiga yo, mediante vuestra intercesión poderosa, un verdadero amor suyo para que amándole y sirviéndole en esta vida, logre después verle y gozarle en la eterna bienaventuranza. Amén.